Las lámparas de araña son un elemento esencial en cualquier hogar. Proporcionan mucha luz y hacen que la habitación luzca luminosa y acogedora.
La lámpara de araña se introdujo por primera vez en el siglo XVIII. Su invención fue obra de un químico francés, quien se inspiró en la forma de una lámpara de aceite.
Se suele atribuir la invención a María Antonieta, quien tenía numerosas lámparas de araña en su palacio de Versalles. Se dice que se inspiró en la forma de una hoja de vid al ver una durante su paseo matutino.